jueves, 10 de mayo de 2012

Las zorras de la Biblia


"GCB" fue una de las apuestas de la ABC para esta midseason, y tal cual llegó, se irá. A pesar de no haber sido el fracaso que todos esperábamos (aunque tampoco es que haya marcado unos datos espectaculares), es bastante probable que la cadena no la renueve. Cumplió su cometido: sustituir a las panameras y mejorar sus datos. Y ya. No se le podía pedir más a una serie tan absolutamente mamarracha como "GCB". Ojito, que como placer culpable es bastante pasable. Muy absurda, pero entretenida. Y graciosa. A ratos.

El regreso de Amanda (ex alcohólica, cornuda, ex bitch y viuda) a su ciudad natal no les sentó nada bien a Cricket, Heather, Sharon y Carlene: las bitches de Dallas. Pero lo que es innegable es que su llegada dio un giro a sus vidas y las volvió mucho más entretenidas. Así es como se fueron de caza a modo de despedida de soltera previa a la renovación de votos del matrimonio de Carlene y Ripp (que celebraron con la temática "Lo que el viento se llevó"); con el mismo motivo, Amanda le regaló a Carlene un vibrador; hicieron un musical sobre la figura de Jesús (que dejó un capítulo de bastante vergüenza ajena); hacerles ganar un concurso de barbacoas; o simplemente, las hizo felices cuando les dejó que la convirtieran en su particular "javelina". Entre medias, Cricket y su marido Blake recuperaron temporalmente la pasión que nunca tuvieron (la trama de las pastillas "de calor" fue verdaderamente divertidad), aunque la solución se la dio "Spartcaus" (la película, no la serie). Gigi, la madre de Amanda, se echó novio. 

Secuestro express
Heather se dio cuenta de lo sola que estaba, y se volvió loca buscando un novio/marido. Sharon se convirtió en empresaria con su "Losin' it with Jesus", su particular plan de adelgazamiento haciendo los platos que aparecen en la Biblia. Y Carlene ("Amanda, Amanda, dear sweet Amanda") se obsesionó con sus apartamentos para cristianos, llevándose a todo su grupo a Juárez ("Me-hi-ho"), donde fueron secuestradas y Carlene descubrió que su marido tenía una hija. Y además, Carlene confesó su pasado "poco cristiano". Pero la vida de Amanda también ha cambiado: se puso a trabajar en el sitio de peor reputación (pero de más éxito) de la ciudad, se lió con el hermano de su enemiga Carlene y ha terminado besando al pastor (o más bien al revés, pero aquí nadie ha quitado la cara).

Con semejantes tramas, era imposible tomarse la serie en serio y no dejarse llevar por este grupo de zorras, mamarrachas y cristianas. Unas cristianas que cogían frases de la Biblia y las aplicaban a su antojo, dándoles las vueltas que hicesen falta. ¿Que están pasadas de rosca? Totalmente, pero ahí está la gracia. ¿Que Kristin Chenoweth merece algo mejor? Seguro, pero estoy convencido de que se lo ha pasado tan bien como los que hemos visto los 10 capítulos de la primera temporada. CriticoEnSerie twitteó algo muy cierto. Así que, si la ABC la cancela, casi que me hará un favor (una serie menos). Pero si dedice darle una oportunidad, no seré yo el que la rechace. La serie, como producto para la midseason, funciona.

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